Los cuadernos de Vogli

«Pertenezco a esa parte de la humanidad —una minoría a escala planetaria pero creo que una mayoría entre mi público— que pasa gran parte de sus horas de vigilia en un mundo especial, un mundo hecho de líneas horizontales en el que las palabras van una detrás de otra y en el que cada frase y cada punto y aparte ocupan su lugar debido: un mundo que puede ser muy rico, quizá incluso más rico que el no escrito, pero que, en cualquier caso, requiere cierto trato especial para situarse dentro de él».

Italo Calvino

Paul Delvaux, Pygmallion. 1939.

«Lo más probable es que no tengas la clase de talento que madura muy rápido. La mayoría de mis contemporáneos no empezaron a escribir a los veintidós años, sino alrededor de los veintisiete o los treinta o incluso más tarde, y se dedicaron hasta entonces al periodismo, a la enseñanza, a navegar en una goleta o luchar en alguna guerra. El talento que madura pronto suele ser el poético, y el mío lo es en gran medida. El talento para la prosa depende de otros factores: hay que saber asimilar y elegir con cuidado el material literario o, para decirlo sin rodeos, tener algo que decir y un modo interesante y muy refinado de decirlo». 
F. Scott Fitzgerald. Sobre la escritura.
 Traducido por Pablo Sauras. 
Ben Goossens

   «—Pues le he oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benoit, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa.
   Se lo leyó y don Eduardo le dijo: "Pero ¡eso no es soneto! ..." "No, señor le contestó Machado, no es soneto, es... sonite". Pues así con mi novela, no va a ser novela, sino... ¿cómo dije?, navilo... nebulo, no, no, nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género... Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place».

Miguel de Unamuno, Niebla.
Sarolta Bán

«Henri Akoka era judío pero su religión no era el judaísmo, sino Shakespeare y Joyce, Montaigne y Rabelais, que citaba de memoria pese a carecer de estudios».
Mario Cuenca Sandoval, El don de la fiebre.

Kathy Chareun 

«Me gustó su respuesta, quizás porque me recordó que, cuando termino una novela, me gustan que me pregunten si estoy seguro de que se trata de una novela. Me gusta sentir que he hecho algo que se ha situado en los límites al buscar profundizar en las posibilidades, que sé amplísimas, del propio término de novela. Me gusta que se perciba que, por espurio que pareciera, no he descartado nada que tuviera posibilidades de acabar en la novela, lo que ha terminado por crear la impresión de que podría no haber hecho una novela». 
Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico.
Paul Delvaux, La ventana. 1936.

«A menudo nos sentimos viciados por determinadas sintaxis y terminologías. Podríamos decir que el léxico —que algunas porciones del léxico— nos coacciona, nos obliga incluso a desfigurar una trayectoria limpia».

Francisco Ferrer Lerín, Elena Blum, (Besos humanos).


Nicole Burton

«Así terminaba el cuaderno de Raif Efendi. En el resto de las páginas no había más notas, nada escrito. Era como si, por una única vez, hubiera abierto su alma, que con tanto temor ocultaba, la hubiera volcado en las hojas de este cuaderno y luego hubiera vuelto a encerrarse en sí mismo para guardar silencio durante años». 
Sabahattin Ali, Madona con abrigo de piel.

Traducido por Rafael Carpintero Ortega.
Kyle Thompson, GhostTown

«Para escribir necesito la imposibilidad (aún cuando me gustaría) de ser molestado».
Gustave Flaubert, Cartas a Lousie Colet.

Traducido por Patricia Willson.
Taylan Soytürk, Man in the rain.

«¿Escribir acaso sería, en el libro, tornarse legible para cada cual y, para sí mismo, indescifrable?».
Maurice Blanchot, La escritura del desastre.

Traducido por Cristina de Peretti y Luis Ferrero Carracedo.


Paul Delvaux, Tramway Station, Bruselas.1940.

«Cuando una mujer me gustaba, mi primer impulso era salir corriendo. Si me la encontraba, temía que cada movimiento y cada mirada revelaran mi secreto, me convertía en el ser más miserable del mundo y me abrumaba una vergüenza indescriptible, casi asfixiante».

Sabahattin Ali, Madona con abrigo de piel.
Traducido por Rafael Carpintero Ortega.
Erik Johansson
«Hacía ya dos años que guardaba el cuaderno y nunca se atrevía a entregárselo al doctor. A menudo, en su timidez y desesperación, llamaba a la muerte. Cuando se muriese, el doctor seguramente leería lo que ella había escrito».
Leonid Andréjev, Los espectros.

Traducción de Nicolás Tasin.
Alex Benetel

«Tu inquietud me hace pensar
en las aves de paso que se estrellan
contra los faros en las noches de tormenta.
También una tormenta es tu dulzura,
se desata sin mostrarse y sus sosiegos son incluso más raros.
No sé cómo resistes
exhausta en este lago
de indiferencia que es tu corazón;
quizá te salva un amuleto
que guardas junto al lápiz de labios,
la polvera, la lima, el ratón blanco,
de marfil; ¿y así existes?».
Eugenio Montale, Dora Markus.
Traducido por Jordi Bayod. 
 René Magritte, La travesía difícil. 1926.

«Un escritor es un tipo que se quita los guantes, dobla la bufanda, menciona la nieve, nombra la guerra, se frota las manos, mueve el cuello, cuelga el abrigo, va más allá y se atreve con todo. Si no se atreve con todo, no será jamás un escritor». 
Enrique Vila-Matas, Impón tu suerte.
Kathy Chareun

«No creo en los libros, creo en las páginas, en las frases, en las líneas. Hay algunas palabras, en algunos libros, así como en un texto codificado enviado al general del campo de batalla; solo algunas que significan algo, mientras las demás, las que las rodean, son solo una cháchara sin sentido». 
Mircea Cărtărescu, Solenoide

Traducción de Marius Chivu.
Rene Magritte, The big family.1963.


Definición de poema

Un poema es el espacio en el que el aire queda atrapado
en el que se conserva el habla de las aves
y donde habita el gran rey de los desiertos
San Onofre sin duda
con la venia de Andrés de Claramonte.
Un poema es el espacio que no permite pensar en mí
sin pensar en él
que no permite expresiones como
vigilaré las obras
o este sitio no es seguro.
Un poema incomoda con la duda
a quien alimenta a las tórtolas turcas
a quien seduce incólume al emisario
a quien saluda al sargento engalanado
y a quien apacigua al gitano herbáceo.
Un poema es el conjunto de hombres displicentes
que ven en el mal ajeno un recurso recomendable
hombres displicentes diestros como nosotros
en el ejercicio de la muerte sobre las estólidas masas
ya que somos fieramente humanos
y nos bañamos en las aguas del desacuerdo
en la sangre de las citas a deshora
en la bibliofilia desaforada
y en el detalle áspero.
Francisco Ferrer Lerín, Ciudad Corvina.
Kathy Chareun

«Lo que al final queda de un hombre suma solo una parte. Un fragmento de su habla. Una parte de la oración».
Joseph Brodsky


Martin De pasquale

«No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar». 
Juan Carlos Onetti.

Nicolas Bruno

«Libertad es la posibilidad de aislarse. Si no puedes vivir solo, entonces es que naciste esclavo».

Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.
Kathy Chareun

«Ya se sabe: las citas tienen un interés especial, ya que uno es incapaz de citar algo que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito». 
Enrique Vila-Matas, Impón tu suerte

«Un novelista es alguien que oye voces a través de las voces. Con ellas va trazando el mapa de su vida. Sabe que cuando ya no pueda hacerlo le llegará la muerte, no la definitiva, sino la muerte en vida, la hibernación, la parálisis, lo que es infinitamente peor».

Sergio Pitol.
Lemyre Art

«Cuando Yasintra se marchó, Heracles pudo mostrar por fin todo el cansancio que sentía: se recostó en la pared y se frotó los ojos. Necesitaba recobrar la paz de sus pensamientos, limpiar las herramientas mentales de su trabajo y volver a empezar con calma…».

José Carlos Somoza, La caverna de las ideas.
Joubert Loots
«La angustia de leer: que cualquier texto, por interesante, placentero e interesante que sea (y cuanta más impresión dé de serlo), está vacío —no existe en el fondo—; hay que flanquear un abismo y, si no se salta, no se comprende».

Maurice Blanchot, La escritura del desastre.
Traducido por Cristina de Peretti y Luis Ferrero Carracedo.

ValentinaPhotos, ID: 81806062

«Pulir. Pulirlo. Hacer
con el dolor
lo que el mar hace con las piedras.
Pulirlo hasta volverlo transparente hacerlo
joya».
Ada Salas, Callar y obrar III (Diez mandamientos).

Daniela Zékina 
«El mundo es un pasaje, y éste es nuestra vida, está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra historia, trascendiéndola. Porque sólo la literatura es verdaderamente trascendente, nos descubre a los otros y hace que nos preguntemos cómo es posible que los signos sobre una tabla de arcilla, los signos de una pluma o de un lápiz puedan crear una persona (un Quijote, un Gregor Samsa, una Beatrice, un Jakob von Gunten, un Falstaff, una Ana Karenina,) cuya sustancia excede en su realidad, en su longevidad personificada, la vida misma».
Enrique Vila-Matas, Marienbad eléctrico.

John William Waterhouse, Mariana in the South. 1897.

«No hay nada tan fecundo como un espejo. En las noches de suerte, me devolvía mi cara como prendiéndome una condecoración: he aquí la cara que encendió mil noches, el señuelo que llevó al arcángel a tu cama, el precario instrumento con el que cazas estrellas polares. Pero a veces, a solas, el espejo clavaba mis dos ojos con alfileres, como mariposas, y me mostraba una cara a punto de naufragar en lágrimas, a punto de estrellarse contra sus propios estériles consejos, cuando estallara al fin el cataclismo que ya estaba rodando cuesta abajo hacia el presente, igual que una avalancha».

Elizabeth Smart, En Grand Central Station me senté y lloré.

Traducido por Laura Freixas.
Frans Snyders. Concierto de aves. 1630.

«Si cierra los ojos puede ver todavía su propio reflejo, el de un adolescente multiplicado en las pupilas de los pájaros, hechizado por los colores que se reparten en sus plumajes, los pechos que se hinchan y deshinchan con sus corazones latiendo como ametralladoras».
Mario Cuenca Sandoval, El don de la fiebre.

Huguette Clark 

«Se tendió en la cama. La tristeza, como si fuera un ser viviente, se posó en su pecho y le clavó las garras en el corazón. Así permanecieron ambos, estrechamente unidos, mientras fuera, en el jardín, caían gruesas gotas de nieve derretida, y todo era claridad, luz radiante».

Leonid Andréjev, Los espectros.

Traducido por Nicolás Tasin.
Terrence Drysdale

«A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco».
Michel de Montaigne



William. Turner, The Slave Ship. 1840.

No entres dócil en esa buena noche

No entres dócil en esa buena noche,
la vejez debería arder y enfurecerse al concluir el día;
enfurecerse, enfurecerse contra la muerte de la luz.

Aunque al llegar su fin los sabios sepan que la oscuridad es justa,
ya que sus palabras no desviaron el relámpago
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, por ser los últimos, al lamentar lo mucho
que podrían haber brillado sus obras frágiles
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes, que capturaron al sol al vuelo y lo cantaron
y que aprenden, tarde, que entristecieron su camino
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con ojos cegados
que los ojos ciegos podrían arder como meteoros y ser dichosos,
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, desde tu altura triste,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo pido.
No entres dócil en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz.

Dylan Thomas, No entres dócil en esa buena noche.

Traducido por Ben Clark.

Jonathan Wolstenholme. The Surreal Books on Books
«Somos los libros que nos han hecho mejores».
Jorge Luis Borges
 Katharina Jung

«La inteligencia no ayuda en absoluto a escribir buenos poemas; sin embargo, puede impedir que uno escriba poemas malos».

Michel Houellebecq
V. Vlasov, Girl With Book.1966.


«Quizá solo leamos para regresar a la edad en la que aún éramos capaces de llorar con un libro en las manos, aquella época, entre la infancia y la adolescencia, que constituye el dulce prólogo de nuestra vida».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.

Traducido por Marius Chivu.
Edmund Dulac, The Garden of Paradise: Fairy of the Garden garment (Detalle) 


La canción de Aengus el viajero

Salí al bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya al hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Eché la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.

Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a encender el fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una muchacha de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció entre el aire que aclaraba.

Aunque ya estoy viejo de vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga yerba de colores,
Y cogeré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.
William Butler Yeats, La canción de Aengus el viajero.
Traducido por Juan Zapato.

Jee Young Lee

«Las personas tranquilas y silenciosas son las que tienen las mentes más fuertes y ruidosas».

Stephen Hawking
Pablo Picasso, Girl Before A Mirror. 1903.

«Después de que Joyce escribiera, de que Picasso pintara y de que Webern compusiera, ya solo se requiere una mínima destreza, además de paciencia y práctica, para copiar sus técnicas».
John Fowles, El árbol.

Traducido por Pilar Adón.
Dmitry Rogozhkin

«Al nacer, lloramos por haber venido a este gran teatro de locos».
William Shakespeare, El Rey Lear.

Traducido por Ángel Luis Pujante.
Vladimir Kush, Music of the woods.

«El tocadiscos giraba, me abrazaba al hombre y tenía ganas de llorar, como si el niño moribundo fuese yo y él me tuviese mucha pena». 
Rafael Chirbes, París-Austerlitz.
Jacek Yerka

«Cuando yo era mozo, la gloria literaria y la gloria aventurera me tentaron por igual. Fue un momento lleno de voces obscuras, de un vasto rumor ardiente y místico, para el cual se hacía sonoro todo mi ser como un caracol de los mares».

 Ramón del Valle-Inclán, La lámpara maravillosa.

Jati Putra

«¿Por qué no creí en mi poema más que en la realidad del mundo…?».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.
Traducido por Marius Chivu.


«hay algo extraordinario
        en la manera en que las palomas
                viven mi vida
                        como una evidencia

hoy que está lloviendo
        y como siempre cuando llueve
                aterrizan se posan suavemente
                        en el alféizar de la ventana

tan cerca de la blanca hoja
        de papel que con toda facilidad
                pueden ver si escribo poemas
                        sobre palomas o lluvia».

Inger Christensen, Alfabeto.

Traducción de Francisco J. Uriz.
Fotograma de Star Trek V: The Final Frontier (1989)

«La suprema adquisición de la razón consiste en reconocer que hay una infinitud de cosas que la sobrepasan».
Pascal.
Maya Deren (dir.). Meshes of the Afternoon.1943. 

«¿Acaso no sería el deseo ya siempre su propia carencia, el vacío mismo que lo haría infinito, carencia sin carencia?»

Maurice Blanchot, El paso (no) más allá.

Traducido por Cristina de Peretti
Ricardo Siri Liniers
Katharina Jung

«Fuera, detrás de las ventanas sin visillos, la humedad se condensaba y se disolvía en gotas de agua. El calor de las resistencias empañaba los cristales, marcando la diferencia entre dentro (nosotros) y el exterior: la ciudad, el mundo con sus uñas, con sus dientes».

Rafael Chirbes, Paris- Austerlitz.
Ikenaga Yasunavi

«Cuando estamos enamorados, sentimos una extraña indiferencia hacia nuestras obligaciones morales con respecto a nuestros padres, hijos, amigos —incluso si seguimos viéndolos, lo hacemos de un modo mecánico, en un estado como si todo palideciese comparándolo con nuestra unión apasionada». 
Slavoj Žižek, Acontecimiento.

Traducción de Raquel Vicedo 


Natalia Petri, Writing is hard sometimes

«Debes mantenerte borracho de escritura para que la realidad no te destruya». 
Ray Bradbury
Salvador Dalí, Velázquez pintando a la Infanta Margarita con las luces y las sombras de su propia gloria. 1958.

«El trabajo del artista es siempre profundizar en el misterio».
Francis Bacon.
Andrew Ferez

«Como escritor, te irrealizas con cada libro que escribes. Siempre quieres escribir sobre tu vida y siempre escribes solo sobre literatura».
Mircea Cărtărescu, Solenoide.

Traducción de Marius Chivu.
Christian Schloe

«Si amas, sufres. Si no amas, enfermas».
Sigmund Freud
Rob Gonsalves

«La cueva a la que tienes que entrar contiene el tesoro que buscas».
Joseph Campbell

A. Santini, El auriga.

«Nosotros somos los aurigas que intentan sujetar a los dos caballos: el caballo blanco de la razón y el caballo negro de la pasión».

David Eagleman, El cerebro. Nuestra historia.
Traducción de Damià Alou.